miércoles, noviembre 26, 2008

Fábula: El Zorro y el Águila (bicéfala)

Estaba Maese Zorro trabajando cuando se le ocurrió (o más bien se le ocurrió a otro) que quizás sería mejor trabajar en desarrollar las ideas que se le ocurrieran a él en lugar de las que le ordenaran otros. Así que ni corto ni perezoso se dispuso a enviarle una carta al Rey pidéndole que le pagara mensualmente durante cuatro años por escribir un libro con sus ideas, ideas que quizás algún día ayudaran a mucha gente (después de ayudarse a sí mismo, claro).

Maese Zorro estuvo copiando los manuscritos de algunas de las ideas que había tenido para mandárselas al Rey durante largo tiempo. Tarea poco gratificante porque el Mono, que es el que le ayudaba a copiar, sacaba los papeles con la orientación que le salía de los cojones. Maese Zorro también escribió un pergamino que versaba sobre Arquitectura Orientada a Servicios y plataformas inteligentes en el ámbito de la atención socio-sanitaria, con muchas citas actuales a otros animales del reino (en realidad del reino de China, casi todos). A Maese Zorro le habría gustado escribir sobre la Violencia Audiovisual y vivir aventuras en la Complutense, pero se le adelantaron.

Como siempre, Maese Zorro se lo dejó para el último día, por no faltar a la costumbre. Se le ocurrió que sería buena idea adjuntar un Sello Real que indicaba que había realizado un MOTU, por lo que se dirigió a las dependencias que gestionaba el Águila (bicéfala), el jefe de sus jefes. Craso error porque justo antes una zorrit otro animal, pero que estaba muy buena, se tiró una hora escribiendo un puñetero formulario que podía haber redactado en su casa. Al llegar el turno del Zorro, el subordinado del Águila no tenía ni idea de cuantos créditos de un MOTU externo podían realizarse así que desapareció un rato LARGO (a otro reino iría) para encontrar respuesta. El Zorro pensó que tuvo que enfrentarse a dragones o algo para justificar las 160 monedas de oro que le sabló por un papel de los cojones.

Maese Zorro olvidó que tenía que hacerse una copia de la carta para el Rey para guardarla así que por supuesto no pudo usar la fotocopiadora de las dependencias del Águila por extrañas razones. Así que tuvo que andar y andar hasta que una Cigüeña le copiase la carta por 6 centimos.

Después de tantas aventuras Maese Zorro llegó a las dependencias del Rey diez minutos antes del cierre final, donde tras dejar todos los elemenos metálicos y pasar por el Arco Mágico que Detecta Espadas Que Matan Funcionarios le dió la carta a una Ardilla, que le indicó que se la enviaría al Rey. En lugar de al Rey se la enviaría al Ministro, para ser más específicos.

Cuando salió el Zorro del sitio mágico aquel tuvo un vaticinio de lo que ocurriría en 9 meses:

SU. SOLICITUD. HA. SIDO...

RECHAZADA.


Así que se fue a su guarida a seguir trabajando. Y a escribir en su blog, por supuesto.

Y colorín colorado...

Al final el Zorro con sus cojones escribirá su libro como sea, aunque tenga que cambiar de tema 70 veces, lo jura.

No hay comentarios: